|
General Madariaga
Se condenó a un joven juzgado por un robo perpetrado junto con un cómplice y a punta de cuchillo en el Distrito, en un fallo reciente dictado en el marco de un juicio abreviado realizado ante el Tribunal en lo Criminal n° 2 de Dolores.
El Tribunal fue integrado por los Dres. Jorge Tamagno, Eduardo Campos Campos y Analía Avalos, habiendo sido el juicio consensuado por el Defensor Oficial Dr. Fernando Dorcasberro y la Fiscal Dra. Gabriela García Cuerva, con acuerdo expreso del procesado.
Según se indicó en la resolución judicial, en horas de la noche del 30 de septiembre de 2007 dos sujetos se acercaron a una vivienda ubicada en Irigoyen y Rivadavia de General Madariaga y allí esperaron la llegada de la propietaria. Cuando la mujer descendió del vehículo y se disponía a ingresar a su domicilio fue intimidada con un cuchillo por uno de los individuos, a la fecha no individualizado, que le sustrajo la cartera en la que llevaba una suma de dinero, un teléfono celular Motorola, un par de anteojos recetados, documentación personal, una tarjeta de crédito y otros efectos.
Al formular la denuncia la víctima, dijo que el robo había ocurrido cuando bajaba de su vehículo y llevaba en sus manos un bolso. Cuando descendió observó que en la vereda de la casa vecina se hallaban dos sujetos, que llamaron su atención porque uno de ellos tenía colocada una careta de payaso y el otro cubría su cabeza con la capucha del buzo que vestía.
Indicó, luego, que cuando avanzaba hacia su domicilio también lo hicieron los dos hombres, y el que cubría su rostro con la careta y que llevaba en su mano un cuchillo, quien con voz firme la intimó a que entregara la cartera, la que ella dejó entonces caer al suelo. El individuo la levantó, con la cual se alejó a paso rápido junto a su cómplice.
La mujer brindó la descripción física de este sujeto, de su ropa, las características de la careta, como también el detalle de lo sustraído. Agregó también, que cuando era trasladada por personal policial frente a una casa ubicada en calle Chile entre Brasil y Macedo, en el suelo estaba tirada la careta de payaso, la que llevaba colocada el sujeto que le había sustraído su cartera.
Un vecino del Barrio Belgrano declaró haber escuchado un ruido proveniente de la calle, y haber observado al salir que un vehículo Ford Sierra blanco aceleraba y en forma apresurada avanzaba por la calle Chile. Comprobó luego que le habían chocado su camioneta, que el paragolpes trasero tenía un rayón con pintura blanca y que había huellas de derrape de neumáticos del Ford Sierra. Sobre la vereda, donde se había subido ese auto, había un gorrito de lana, y entre su vivienda y la del vecino una careta de payaso. Cuando llegó la policía en un patrullero se enteró después del robo y que la mujer había reconocido la careta.
En el fallo se estableció, según las huellas de derrape, que el Ford Sierra venía circulando a elevada velocidad, y perdió la estabilidad al transitar sobre el polvo de piedra existente en la calle, tras lo cual había chocado con la camioneta estacionada frente a la casa.
La policía comenzó, con los datos aportados por el vecino, la búsqueda del Ford Sierra al que ubicaron estacionado en la casa del imputado, con una abolladura en el guardabarros delantero izquierdo.
Al realizarse un allanamiento en la vivienda, el personal policial encontró en el patio trasero de la causa un buzo tipo polar, con capucha, de iguales características al descripto por la víctima.
Al analizar la participación del procesado en el hecho, se consideró acreditada su coautoría a partir de la ser el propietario del rodado Ford, el que protagonizara el episodio del choque en un lugar muy cercano a donde se había perpetrado el ilícito. El escaso tiempo transcurrido entre una y otra cosa. El hallazgo del buzo en su domicilio, y el secuestro de la careta.
El imputado sostuvo en su declaración que junto a su señora estaban en una fiesta de bautismo, y que como estaba alcoholizado se había acostado a dormir en esa casa, y que su esposa había constatado luego que no estaba su auto. Precisó que no había salido de la casa y que no había protagonizado ningún accidente con su vehículo.
Sin embargo, la dueña de casa donde se encontraba, declaró que la señora del imputado había ido sola, negando que el procesado se hubiera quedado a dormir en su domicilio ese día.
Por todo ello el Tribunal por unanimidad resolvió condenar a Juan Carlos Ginepro, de 27 años de edad, pintor, con último domicilio en Villa Gesell, a la pena de 5 años de prisión, por resultar coautor responsable del delito de Robo agravado por el uso de arma.
Fuente: compromisodigital.com.ar
|