| Walter Goñi: El regreso a Malvinas después de 29 años |
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| Sábado, 15 de Octubre de 2011 00:00 |
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“Estuve en septiembre, visitando nuevamente las Islas Malvinas, después de 29 años de haber estado allá en carácter de soldado en aquella época y haber combatido por la recuperación de nuestro territorio”, comenzó narrando Walter, quien además es vicepresidente de la Casa de Veteranos de Guerra y Familiares del Partido de La Costa.
Costa de Noticias: - ¿Cómo surgió la idea del viaje? Walter Goñi: - El que impulsa la idea de este viaje en un punto es el corazón. Todos tenemos cierta intención o inquietud por volver, algunos, inclusive, hasta no se animan porque temen que esto les pueda impactar severamente en su equilibrio emocional que ha costado mucho lograrlo. Pero, la realidad es que un amigo mío, Patricio, que viene a vacacionar acá a La Costa, que era de mi grupo de combatientes en Malvinas, este febrero me invitó a comer a su casa aquí y me planteó la idea de viajar juntos y de esos primeros dos, terminamos siendo siete -3 que éramos propiamente de ese combate y se agregaron 4 compañeros más de otras unidades militares- y de otras partes de mi regimiento, pero que no estuvieron combatiendo puntualmente en el mismo lugar que nosotros.
CN:- ¿Cuál fue la sensación que tuviste vos y el grupo cuando pisaste las Malvinas? W. G.: - En lo personal, creo que cada uno tiene sus propias emociones. Yo no te diría que hubo una cuestión de emoción grupal salvo en un punto que tuvo que ver con el cementerio de los soldados muertos argentinos. Ahí sí, hubo una cosa más fuerte como grupo. Cada uno en esta situación de guerra si bien, podemos haber estado más o menos cerca, las vivencias son muy particulares, muy profundas y muy personales, entonces en lo personal, cuando yo llegué me sentí normal, creí que estaba todo bien, que veía la geografía, que ya la venía viendo desde el avión y en realidad me di cuenta del cambio, al revés, cuando volví. O sea, estando allá no percibí cambios y también veo cambios viendo las fotos, algunos cambios en el rostro a medida que avanzaban los días ahí y cuando regresé me llevó un par de días, encontrar mi eje aquí. Es como que hice un viaje en el túnel del tiempo en realidad, pero formalmente no lo percibí en el momento estando ahí, lo percibí después acá porque me costó reubicarme en la realidad de este presente.
W.G.: - Sí, absolutamente. Uno de los objetivos era ese. Nosotros, Patricio, Daniel y yo, que éramos los 3 que combatimos juntos, a diferencia de los otros compañeros, ellos estuvieron en un lugar un poco más apartado, nosotros estuvimos en primera línea en el Cerro Dos Hermanas, en el Monte Tumbledown, en algún momento estuvimos también en el Monte Kent pero no combatimos ahí, y conseguimos o alquilamos, unas camionetas que nos permitieron desplazarnos por el territorio que es sumamente agreste, sumamente desfavorable y llegar a las posiciones de los cerros, digamos lo más cerca posible y de ahí en adelante mochila, caminar con calma, con mucha hidratación y demás tratando de llegar a aquellos lugares, que aun hoy, siguen siendo de difícil acceso y encontramos, encontramos muchas cosas.
CN:- ¿Se encuentran rastros de la guerra, pertenencias? W.G.: - Sí, efectivamente. Encontramos una caramañola con el sello del Ejército Argentino. Platos tipo militar que se utilizan para comer. Yo encontré la camilla que tenía en el área donde yo trabajaba, porque mi labor era ser enfermero dentro del equipo de combate de mi grupo, encontramos municiones, pilas, ropa, calzado, encontramos un montón de cosas que alguno de los muchachos se tentaba en traer y en lo personal, yo los persuadía porque entendía que esas cosas son de ese lugar, de un momento de nuestra historia y que pertenecen a ese sitio, así que salvo, un poco de tierra que cada uno trajo, los demás objetos lo restituimos al lugar en el que estaba.
W.G.: - Ni bien llegas, ellos ya saben, te perfilan, se dan cuenta que un grupo de hombres, de vacaciones ahí es imposible, porque realmente es absolutamente desfavorable, todo lo que tenga que ver con los climático y lo geográfico. De, hecho cuando llenás unos papeles, te preguntan en esos papeles, si ya estuviste en alguna oportunidad ahí y obviamente tenés que ser veraz porque ellos tienen sistemas de constatación, así que donde vos decís que sí, te preguntan cuándo y ponés en 1982, 2 + 2, 4 y automáticamente hacen la cuenta. En ningún momento te cuestionan, si fuiste soldado o algo, no te preguntan. Pero para que entiendas hasta donde pasa, nosotros llegamos hacia el mediodía a Malvinas, hicimos el visado del pasaporte, porque hay que entrar con ese visado y a las 6 más o menos de la tarde de ese día, se presenta en el hotel, el jefe de policía, con un traductor y nos pide una reunión, cosa que le damos y tiene la habilidad de invertir la carga. En qué sentido, en este: el hombre nos plantea que es muy grato para ellos que estemos ahí, que saben que somos veteranos de guerra y que su intención es que tengamos una estadía lo más satisfactoria, cómoda posible. Que no nos prohíben nada, hacer nada o ir a algún lado, que se puede recorrer todo, pero que hay dos o tres ciudadanos a los que no les resulta cómoda nuestra presencia. Por lo tanto nos piden que no exhibamos símbolos patrios, que no hagamos esto, no hagamos lo otro, todo lo que tenga que ver con la identificación de la argentinidad como una sugerencia. Pero en realidad es una inversión de la carga, porque ya sabíamos porque te lo dan por escrito en otro momento, que nada de eso lo podes hacer. Entonces, nos marcan la cancha por así decirlo.
CN:- ¿Ahí terminó todo? W.G.: - Lo particular del caso es que al otro día, vamos a tomar una copa a un pub para conocer y otra vez aparece el jefe de policía ahora para decir, ‘oh que casualidad yo también vengo a tomar una copa acá’, al día siguiente fuimos al cementerio, aparecen tres personas que eran de la base militar, no nos dirigen la palabra, no nos molestan pero, ahí estaban. En el Cerro Dos Hermanas, aparecen cuatro militares uniformados en cuatriciclos, porque ya te dije que el lugar es bastante inaccesible.
CN: - O sea que constantemente están presentes… W.G.: - Sí, en el aire pasan los aviones de combate, no arriba de nuestra cabeza como un hecho agresivo, pero pasan, permanentemente marcando ‘acá estamos’. Lo otro que marco como característica en el egreso de Malvinas, a la hora de hacer el check-in de los aéreos, ponele que había 80 personas, de nosotros 8 que éramos a 3 nos vaciaron las valijas, no que las muestres, directamente te las vaciaron y de los otros 72 a 1 sólo. O sea si sacas una cuestión porcentual te revela una actitud intelectual, tanto lo del principio como la despedida. No somos gratos digamos.
CN: - ¿Y la gente, digamos, donde ustedes se hospedaban? W.G.: - Bueno hay una característica que es muy, muy significativa. La gente que tiene origen británico u origen Kelper, que serían los descendientes de los que sería nosotros el criollo, o sea el británico crecido ahí en la isla. No lo ves, lo ves muy poco y si lo ves ocupan puestos con roles relacionados con gerencia, ejecución, comando, capataz… los que trabajan son chilenos, santa helenos y filipinos, así que a la hora de los servicios, camareros, cocineros, en los supermercados, todo eso te encontrás con toda gente que no es ni Kelper ni británica, porque bueno es como que ellos tienen esta cuestión de estirpe, no sé como llamarlo. Todo lo que signifique estar al servicio de otro, ellos no.
W.G.: - A su vez entre ellos también tienen su propio conflicto porque lo vimos con el tema de la policía, que en un momento yo le planteo al comisario, que si podíamos tener algún tipo de encuentro con los Kelpers, respecto a sociabilizar, y uno de mis compañeros me mira así un poquito sobresaltado, como diciendo ‘¿qué dijiste?’, porque Kelpers sabemos que es una forma un tanto despreciativa, pero la usan entre ellos, y la traductora que es Kelper, me dice ‘yo soy kelper y a mí no me molesta que me digas kelper, porque yo soy de acá’. Entonces le pregunta al comisario esta situación de trato y ella le dice al comisario ‘vos sos Benny’, entonces pregunto qué era Benny y es una forma despreciativa de trato en donde los kelper tratan despreciativamente a los británicos porque son como Benny Hill, o sea han estado por todo el mundo y son medio taraditos. O sea que no se quieren ni los unos ni los otros. Ellos, en lo que es la dinámica de la vida socio comercial y desarrollo, plantean como que viven en democracia adentro de una tiranía.
CN: - ¿Volverías a ir? W. G.: - Hoy no, no sé más adelante. Es como que cerré un ciclo, ví todo lo que tenía que ver, recorrí las posiciones en las que combatí, recorrí las posiciones de otros, le hice entender a los que no estuvieron con nosotros, cómo era vivir en dónde yo estuve, que no era para nada parecido a lo que era vivir en el pueblo. Visité el cementerio, quería encontrar una tumba en particular, que la encontré, me arrodillé frente a esa tumba y lloré todo lo que tenía que llorar, y hablé todo lo que tenía que hablar, de la misma forma que te digo que hay cantidad de tumbas que no tiene reconocimiento, que no se sabe de quién son. Y también fui al cementerio de los ingleses, porque en un punto siento que son personas, o sea me refiero, desde el lugar de que no son enemigos. Los soldados son un instrumento armado de la política y ellos también tienen su familia, sus sueños, su dolor, sus pérdidas, sus daños, entonces ya está. Para mí, ya está. Tengo invitaciones para ir en el 2013, veremos cuando se acerque ese momento. Hoy no tengo una ansiedad o inquietud por ir, como la tenía antes de haber estado. No porque no me haya gustado, sino que hice lo que tenía que hacer, nada más. |
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